Jump to content
Musiquiatra

Quxtzal

Nivel 2
  • Content Count

    251
  • Joined

  • Last visited

Community Reputation

237 Excelente

About Quxtzal

  • Birthday September 3

Profile Information

  • Gender
    Male
  • Location
    México

Recent Profile Visitors

285 profile views
  1. Hola. Quise hablar de ti en otras diez cartas y terminé borrándolas todas por el dolor que eso me provocaba. Finalmente descubrí que hablar de lo que tú representas en mi vida es como introducir un arma blanca sin anestesia. Previsualicé mi propia muerte muchas veces, y no estabas ahí, moría, moría triste, y mi absurda decisión de apartarte de mi vida impidió que vinieras a salvarme al menos una vez. Mi vida es una tragicomedia de las malas. Ríes porque no te queda de otra. Ríes porque es más fácil que aceptar a este triste sujeto que se mata a sí mismo una y otra vez pese a tener la solución de todo en sus manos. Siempre acabo escogiendo el final alternativo erróneo, ese que se sacó del proyecto porque ni los propios creadores se sentían a gusto. En este preciso momento suena mi canción favorita de la semana. Bien sabes que tengo un pequeño truco para no caer en la monotonía de esta vida. Cada siete días una nueva canción /más escuchada/ que no volveré a oír jamás porque así es esto. Transitorio. Sin embargo… algo dentro de mi dice que mi yo del futuro la usará para flagelarse en algún momento. No quiero decirte adiós. Es aquí cuando las cosas se complican. No quiero decirte adiós. A decir verdad dudo que alguien haya llegado a quererme de la manera en que tú lo hiciste. En tan poco tiempo me mostraste que las cosas sí pueden surgir de lo inesperado, de lo ocasional. Te fue suficiente tan poco para cambiar mi perspectiva general que ya no considero malo escuchar canciones tristes todos los días. Ya no me considero un tipo tan feliz. Te bastó tan poco que el verde se volvió mi color de ojos favorito. Estoy seguro que ni siquiera te significó un gran esfuerzo marcarme al punto que mi descripción de mujer ideal de cuando inició el mes a la actual /unas tres semanas después/ cambió totalmente como si de todos mis estándares tú hubieras sido el molde y aun así lo que tienes por fuera no un siquiera un lunar del universo que tienes dentro. Pero te prometo que ese va a ser un tema para otro momento. Te encontré. Nos encontramos. Lo nuestro fue casi un guión de libro de ficción, fantasía y drama. Una canción buenísima con pocas vistas y ningún me desagrada con la mejor sección de comentarios del mundo. Un artista poco conocido que en el mundo underground tiene los seguidores más fieles que hasta los grandes desearían. Fuimos el debate de Benedetti en plena revolución del siglo XXI donde todo se cuestiona y poco se explica. Somos zorros conformados por nubes queriendo formar una manada, constantemente separados. Somos el mal pasajero del otro que va a durar toda la vida. Somos los instantes previos a la muerte que se experimenta antes de una despedida. Y si me preguntas la razón del por qué hago esto… Diré que no la hay. No se puede decir el por qué a la ligera. Presiento que me tomará una vida y algunas tantas más descubrirlo. Nunca entendí por qué contigo me sentía tan bien y a la vez tan culpable que aun dándote todo de mi no era suficiente. @Quxtzal
  2. ¿Podemos hablar de lo que es ese Sunburst? Fantaseando-ando.
  3. Cómo me gustaría una sede de Argie aquí en Mexico. Tengo ganas de un Dolly y uno de sus equipos. Además las veces que he visto hablar al señor @Alejandro Fourcadese ve un tipo que además de inteligente, súper honesto y apasionado por lo que hace.
  4. La vida de un escritor es realmente triste. No lo había pensado hasta que me sucedió (porque claro, todos ignoramos lo que sucede a nuestro al rededor. A propósito.) Quiero decir… ¿de qué nos sirve ser capaces de impregnarnos con la esencia de una persona? De ser capaces de relatar a dónde nos remonta su aroma; a escribir poemas sobre cómo luce recién despertada, sin sentido de la dirección ni lo que está bien. O mal. De esos bostezos que hacen pequeñito un buenos días. Más secreto. Más íntimo. Más nuestro. No creo que nos sirva demasiado. Sinceramente. A veces preferiría ser como cualquier persona normal. De mis amigos. A esta altura parece que disfrutaría más ser un idiota con aires de grandeza. No sufriría. No estaría como loco charlando con la luna. Ni pegado a la máquina de escribir. Ni buscándola entre las citas de sus películas favoritas que me dejó acá conmigo. Estaría superando su sonrisa en Ibiza con My way de Calvin Harris. Pero no, ahora el tocadiscos reproduce Sorry seems to be the hardest word de Elton John. Sin embargo en lo profundo del cascarón gris que me dejó en el pecho, doy gracias porque de ella aprendí que amar va más allá de despertar con una persona, preparar café, meterse a la ducha juntos y hacer planes para la noche. Va más allá de los te quiero y los te amo. De hacerse las buenas noches o desearse los buenos días. De las canciones, de que haga algo que a ti te gusta, o viceversa. Amar es un sueño del que no se debería despertar como mínimo en un par de vidas. Conocí a Jolene en un lugar mucho más animado y hasta condescendiente con uno. Lleno de luces, risas y buena vibra. Verano. Qué maravillosa estación para visitar el Pier 38 de Los Ángeles con los amigos. Las chicas en bikini paseándose libremente al medio día, luciendo esas piernas brillantes con el bronceado fresco de hace unas horas, y para fortuna mía, en pequeñas camadas de a dos y tres. Madre mía. Rubias, morenas, de ojos saltones, con buenos atributos, inocentes, perversas… Si morí, dios, intenté ser buen hijo. “Cómo no iba a enamorarme de ella si es preciosa. Preciosa de verdad.Como un poema de Neruda. O un descubrimiento de Galileo. Como quedarse dormido en el jardín a las dos de la mañana y sentir que la brisa se lleva todo lo malo. Hasta los recuerdos.” Escribía tranquilo en un cuaderno viejo bajo la sombra de una enorme sombrilla. Se estaba bien ahí sentado sobre una manta a rayas blancas y azules en la arena. Podías ver a las familias, los niños, oírles. Había un aire de alegría incomparable. Los novios besándose, los más grandes tomando el sol, los más idiotas enamorándose. Todo lucía auténtico. Richard se había ido por las cervezas. No tardaría mucho. Marco ligaba a una de esas rubias que se ríen por todo y parecen buena onda pero que no te puedes tomar en serio. Marta se nos había adelantado a bañarse con Paula y unos tipos que dejaron el voley ball en cuanto las vieron. Marta es bonita, bastante risueña y simpática. Paula por otro lado es más difícil de llevar. Incluso a mí me cuesta. Sabe lo suficiente de la vida como para no dejarse llevar nunca. Quedábamos mis ideas y yo. Un aspirante a escritor no puede ir desarmado por la vida. Nunca se sabe cuando vendrá una buena idea. Y yo nunca tengo buenas ideas. Ni siquiera estoy seguro de querer escribir cuando tenga una. Me aterra la idea de ser famoso, aunque me aterra más que llegue el día donde no tenga nada que decir. Fue en ese momento que la vi pasar. Una castaña preciosa con ojos grandes, saltones, llenos de luz propia y magia. La clase de chica que te deja sin aliento. Tristemente ella no me miró. Ni modo. Continué en lo mío. “Que me gusta cuando duermes. Cuando sueñas. Cuando suspiras. Cuando desarmas las sábanas acomodándote antes de dormir. Que me gustas…” De pronto Richard volvió con una nevera llena de cervezas. Eh tío que me he encontrado a unas tías buenísimas en el camino y hemos quedado en irnos a bailar más tarde. ¿Vienes? –Propuso con entusiasmo, casi insistiendo a que aceptara. Tomé una lata de las Heineken y la bebí hasta la mitad, entonces continuó. Anda, vamos. Mira, te conseguiré una para ti, a ver si así dejas esa libreta. –Reí. Mi mente seguía pegado a la idea de conocer a la chica de antes. Iré… pero tú pagas. … Había conseguido (por suerte.) reunir todo el valor necesario para ir y hablarle, así que guardé la libreta y me terminé la lata. Tomé otra. Por si acaso el valor se echaba pa’trás. Resultó que atendía una pequeña tienda de souvenirs no muy concurrida en el Pier 39. ¿Quién diablos cobra en una tienda de souvenirs con un bikini puesto?… Pues sí… ella. Comenzamos a hablar y no fue precisamente lo más divertido. O lo más interesante. Sin embargo traía algo en su cabeza que resultaba inquietante… Le invité a la fiesta que Richard me había contado hace rato. Después de reír un poco, decir una que otra incoherencia y mirarnos, aceptó. Esa noche todo pintaba para ser algo realmente divertido según mis pronósticos. Porque nos habíamos venido todos. Hasta Jolene. Era más cerrar los ojos y despertar en un fresco verano del 67’ con Jimi Hendrix interpretando Little wing en una guitarra española frente a la fogata mientras las chicas bailan y se ponen y nos ponen con una corona de flores y sonríen. Peace & love, my man. Jolene encajó inmediatamente. Traía esa onda hippie que no pude pasar de largo. Te absorbe. Su cabello largo, castaño y liso, sus ojos preciosos y azules y su cuerpo delgado y pálido. No me sorprendería si de pronto aparecía Andy Warhol con su onda psicodélica a reclutarla como modelo. Había vuelto en el tiempo. Me gusta cómo te miras. –Reconocí. Se encogió de hombros y sonrió, mordiéndose el labio inferior. Su mirada tranquila, risueña. Te daba de que pensar. Es un lindo lugar… Nunca había estado en una fiesta así. Vamos a remojar los pies. Le tomé su mano y aquello fue una explosión de luces, colores, sensaciones, sus dedos delgados transmitían calor y paz. Tiré más fuerte de ellos. Estuvimos alejados de todos. Desde nuestra posición se veían pequeños puntitos blancos a la distancia. Quizás deberíamos volver y ponernos un poco… ya sabes, entrar en sintonía. Le propuse en voz baja, como secreto pero ella sólo sonrió. –No. Todo está lindo aquí… No quiero desperdiciar esta noche. En ese momento lo comprendí todo. No es la clase de chica común y corriente. Su locura es distinta. Ella es distinta. Hace que te sientas pequeñito en medio del océano, te envuelve y ahoga. Me recosté con los brazos cruzados en la nuca. Era divertido sentir el cosquilleo de la arena por el cuerpo. ¿Te has metido en problemas alguna vez? –Le miré. O mejor dicho, miré el cielo a través de sus ojos; porque en ella se ocultaba un hermoso amanecer a las doce de la madrugada. Siento que no hay nada de malo con dejarse llevar. He conocido a muchas mujeres antes, todas siempre más perversas que la anterior. Más escamadas en la vida. Incluso algunas te enseñan algo nuevo. Jolene no. Jolene era muy dulce para ponerla en la lista. No es que no lo haga. –Silencio. Suspiro. Soy como cualquier chica a la que le gusta salir y divertirse, pero siento que hay formas. Prefiero un café y una plática sobre la última película que vi, a un bar donde todos lucen enfermos y locos. Eso me hacía quererla más… Bueno, si (realmente) es posible querer a alguien que has conocido hace unas horas. Sonreí, me senté a su lado y observamos un rato las estrellas. Sostenía una cerveza con la mano; la otra quería tocarla pero ella se veía tranquila, en paz. Como si nunca antes hubiera amado. Tampoco olía como si alguna vez hubiese sufrido. Era más como un espíritu libre. ¿Qué escribías? Ya sabes… en la tarde. Nuevamente Jolene apretujándome el corazón; sacándolo de su zona de confort para llevarlo a ritmo síncopa. Creí que no me habías visto. –Alegué. Sin embargo lo que vino después me hizo pensar que quizás no sería mala idea del todo. Nadie viene a la playa a escribir. Es un poco loco. Tú estás loco. “Era ese tipo de chica impredecible, porque no sabías si al día siguiente iba a seguir queriéndote; o te odiaría con todo su ser. A veces callaba. A veces lloraba. Otras muchas veces rompía todo a su alrededor; siempre extrema. Siempre ella. Siempre con algo nuevo qué contar… Y entonces tú la querías así… Impredecible, loca, real.” Recité despacio, era la continuación del poema que escribía por la tarde. Se quedó en silencio; por un momento incluso perdí de vista su cielo. Ese cabello suave, liso y castaño le servía bastante bien. Me dejaba en suspenso y yo no podía hacer demasiado. De pronto todo se volvió negro. No hubieron más luces amarillas ni nubes. No más L.A. por la noche… Jolene me besó. Mis manos se quedaron sobre su cintura, inconscientemente acercándola a la mía. Mordí su boca, llenándola de mi sabor y mis locuras, de perversión y deseo. Nuevamente esa explosión se hacía presente. ¿Quién es? ¿Ha venido a la fiesta? –Le oí preguntar en algún momento entre el beso y el creciente efecto del alcohol en mis venas desde la tarde cuando me aventuré a hablarle. Negué. No siempre se habla de una persona real en los poemas… Más bien se cuenta un poco de su recuerdo; de lo que nos dejó. Y otras veces hablamos de lo que no podemos tener. Idealizamos. Le miré a los ojos, encontrándome con una versión de Jolene más madura y más peligrosa. Enredé mis dedos en su cabello, volvimos a besarnos y de algún modo supimos que toda la conversación de antes se había terminado. Besaba tan bien que parecía un error cantado y precioso. Nos recostamos entre sábanas de estrellas y nos revolvimos con la arena. Su risa por un lado, mis caricias por otro, siempre encontrándose, siempre sintiéndose mejor. Siempre buscando por más. Las personas a la lejanía comenzaban a marcharse. A volverse un poco más amables y entablar conversaciones tranquilas y no tan eufóricas o deprimentes. Había tranquilidad. Además de la fogata, sus corazones comenzaban a crear nuevas amistades. Nosotros decidimos ir a casa. Esa noche fue diferente a las demás. Quiero decir, normalmente comienzas a besarte con una persona y todo sube de temperatura hasta consumirse. Hasta volverse nada. A veces incluso repites el polvo hasta no recordar a la mañana siguiente. Nosotros no. Hicimos una excepción sin darnos cuenta. Seguimos bebiendo en su patio trasero, riendo, hablando, contándonos cosas. Era demasiado sincera; demasiado buena para todo lo que había vivido antes. Todas las personas que me habían llevado a hablar de recuerdos y cuestionarme si realmente lo que sentimos (o llegamos a sentir) es amor. O lo confundimos fácilmente cuando se nos agota la esperanza. Le hablé de mí, de mis poemas, de los sueños y las metas que me había propuesto. A cambio me escuchó como nadie, incluso me aconsejó. Se quedó conmigo a mirar el amanecer. Jolene era un espíritu tan libre, tan dulce y bonito… que no merecía estar en manos de alguien como yo… porque ambos sabíamos como terminaría todo. Y a veces (siempre) es mejor romper todo de raíz. Estoy seguro que esa mañana vi un ángel dormido. Seguramente soñaba con príncipes y dragones y magia… Me marché. Había pasado un tiempo desde todo aquello… el Pier 38, los amigos, la fogata, la música y los hippies. Desde aquel beso que aún me seduce los demonios y canta canciones al oído mientras yo me hundo, irónicamente, a causa del mejor sueño que he tenido jamás. “Que te espero todas las noches, tontamente, como si fueras a volver… Y eso me rompe un poco más…” Llegó entre la correspondencia y aún no sé si huir fue una buena decisión; porque fue la primera vez que quise permanecer. @Quxtzal
  5. No es que me sienta deprimido... o sí. Quizás en el fondo todo lo que ha pasado en los últimos años regresa a mi. Yo un poco más débil, mis demonios internos mucho más fortalecidos. Ha llegado un punto cumbre donde comparar fuerza de voluntad con el malestar y la aflicción es casi imposible. Todas las batallas están perdidas. Y me resigno. En retrospectiva es tan absurdo, tan, tan, tan absurdo. Hace tan sólo unas semanas gozaba todo lo que hoy anhelo y en un desesperado intento elevo los brazos intentando aferrarme a una figura que se evapora. Mi yo pasado. Se me van las fuerzas. Se me van los ánimos. Se me va la convicción. Llegan los miedos. Llega el sentirse pequeño, vulnerable, a pecho abierto, llegan los fármacos y llegan las condolencias. No doy un paso sin recordar el antes y el ahora, y me compadezco. La depresión es un tema serio. Me doy cuenta de ello una vez más. Sólo que esta vez no me río, no la miro por encima con el fulgor en la mirada de alguien que sobrevivió, de alguien que supo sobreponerse y salió avante. La miro con pequeñez y el corazón tímido mientras que ella con una sonrisa maliciosa se abraza a mi por la espalda y musita al oído palabras devastadoras. Amo mi hogar. Disfruto ver las paredes contándome historias a través de fotografías tomadas en otros tiempos. Adoro los muebles que han sido testigos de muchas anécdotas. Me fascina la idea de sentarme un rato por la tarde con una botella de Coca Cola helada y tocar los temas que me aprendí durante la semana para al final felicitarme por mis pequeños avances. Porque son gigantescos. A como amo todas las virtudes de estas paredes que me hacen sentir cómodo, también me asustan. No quiero que esto sea todo lo que veré el resto de mi vida. No quiero que a esto se reduzca mi existencia, mis días, mis hábitos. Me gustan las luces, los letreros de neón, reunirme con amigos a pesar de renegar momentos antes de recibir la invitación porque estaba distraído mirando Ghibli y sus maravillosas historias. Quiero... quiero eso que tenía antes. Soy un faro a pleno sol. Todos pasan tomados de la mano de alguien. He visto parejas rebosar de felicidad, solteros animados porque conocerán a alguien finalmente después de sólo tratarse en el ámbito laboral. Paso inadvertido. Estoy ahí... y nadie me ve. Intento dejar huellas. Intento que alguien sepa que existo, que estoy ahí, y eso me provoca tanto dolor, tanta pena, tanta lástima. ¿A dónde se fue mi orgullo? Gozaba de él. En otra época pude haber sido el caballero de armadura brillante salvando a la princesa después de una acalorada batalla contra dragones en el medioevo. Hoy sólo soy sombras. Hoy soy un montón de recuerdos que añoro. Esta vez los pensamientos se apoderan de mi. Vienen en fila. Y me asustan. Sus intenciones no son buenas. ¿En qué momento se me salió de control mi propia vida? Estaba entregado a lo que amo. Estoy entregado a la música, al amor de los míos, a agradecer la vida desde que despierto. No sé si es una etapa más, o un mal pasajero, si va a durar para siempre. Quiero poder decir sin que mi mente se autodestruya sola. Quiero poder elegir antes que las piezas de este rompecabezas estén todas rotas. Quiero mi vida de vuelta. @Quxtzal
  6. Yo creo más bien que es Slender que anda acechando, eh, cuidado.
  7. ¡Muchas gracias! Gracias por este feedback en serio. Hacía mucho que no escribía de manera habitual, así que espero comenzar a hacerlo más por este medio. ¡Te mando un abrazo de vuelta! ¡Gracias, Dario! Afortunadamente no transito algo así, pero me he inspirado en la historia de alguien conocido. Espero que se tenga un final feliz. ¡Un abrazo! Jeje muchas gracias Fran. Me alegra ser capaz de generar estas emociones a través de mis letras, que siempre trato que sean honestas. ¡Espero que todo mejore! La realidad en sí no es mía. Yo ando bien. Me he inspirado en un cercano. ¡Te deseo muchos éxitos! ¡Gracias Ricado! ¡Abrazos de vuelta!
  8. Qué triste si al volver a casa no me reciben aquellos brazos que me acogían con más amor que las cuatro paredes pintadas del color que me transmite paz. Qué triste si al volver no escucho aquella voz que no está inmortalizada en mis discos favoritos, pero me pone a bailar el corazón mejor que el rock & rol de Elvis y los Stones. Qué triste si al volver las luces no están encendidas, no hay quejas en la mesa, ni una razón para querer besar, abrazar, si en la cama no hay calor, si la cena no está servida, si tener un tocadiscos carece de sentido. Qué triste es llegar a casa si los cuadros que cuelgan se miran tristes, decolorados, y esas fotos… Esas fotos con tanta luz ahora me provoca un vacío en el pecho que me sumerge más en la oscura soledad. Me siento en la Olivetti sin muchos ánimos. Te he escrito muchas veces. La mayoría quedó en el bote de basura. Otras, otras las envié sin destinatario. A veces inventaba direcciones ficticias, otras, al lado de tu domicilio actual. De esa manera sentía que te podrían llegar mis palabras más de cerca. Lo cierto es que nunca reuní el valor necesario para enviártelo directamente. Cargo tanto peso en los hombros, en las pestañas, en la boca, tanta tristeza en el alma. Ningún hombre con vida plena se queda un viernes por la noche reproduciendo en bucle los lamentos de Chet Baker y su trompeta. Nadie emocionalmente sano prefiere el frío de una recámara con las ventanas extendidas un sábado a las diez de la mañana cuando todos afuera ríen tan alto, tan a flor de piel que no estaría descabellado pensar que se consiguió la paz mundial. Lo he arruinado. Lo he arruinado con creces. Admito mi responsabilidad. Te fallé. Pero, ¿de verdad te parece justo asesinarme cada vez que me voy a dormir? Cierro los ojos y tú andas por ahí, bailando una linda canción en francés que ninguno de los dos entiende lo que dice. Pero tú eres mejor que yo. En todos los aspectos. Especialmente tienes un buen corazón: por eso siempre fuiste imán de positivismo. Mientras yo me ahogaba en los acordes de When a blind man cries tú hacías revolotear mariposas de tu cabello con rock de los 80s. Tenías a Whitesnake como un himno a la alegría. Yo, bueno. Mi mundo siempre se redujo a la dirección que la marea de tus cambiantes y hermosas temporadas se movían. Siempre era primavera contigo. No quiero ni imaginarme lo doloroso que fue para ti que alguien congelase tus alas. Sé que soy invierno. Sé que estoy apagado. Me río de solo pensar lo ingenuo que he sido creyendo que alguien como tú se quedaría tanto tiempo. He cambiado de lugar las cosas que una vez me dijiste. Ojalá un día puedas ver algo en mi que ya no detestes. En verdad, lo espero. Te espero. @Quxtzal
  9. Pienso que la idea es dejar que salga la tinta desde lo más recóndito de nuestro ser. De ahí se puede ir más o menos arreglando o agregando/quitando cosas, pero mantener intacta la base. ¡Muchas gracias! ¡Eso es cierto! Por causalidad me topé con esta sección hace unos días, pero no tenía nada escrito relativamente nuevo y ayer que me salió de la cabeza dije "Por qué no". Y me alegra que haya gustado!!! ¡Muchas gracias! Fíjate que me he emocionado bastante con lo que has dicho. Si alguna vez te interesa hacerla canción, adelante. Muchas gracias, Scorch!
  10. ¡Muchas gracias! En serio te agradezco que te haya gustado (!!!) no sé si gramaticalmente está bien. Sinceramente hace mucho que no me esmero por ese tema. Escribo lo que sale y corrijo poco. ¡Muchas gracias! Es curioso porque yo estaba ensayando en casa cuando de repente todo vino a mi como imágenes. ¡muchas gracias a ti por el comentario!
  11. Con el tiempo tu nombre se volvió una adicción. Lo que comenzó en pequeñas dosis había escalado a proporciones titánicas que apenas me alcanzaba para lo básico, mantener la mente a flote. Sin darme cuenta un día estaba descalzo, sin camisa, mirando al techo y a la nada al mismo tiempo. Esa guitarra con la que tanto bromeabas estaba en mis brazos, pero tu preciosa manera de decir « un día me dejarás por ella » desde la cocina, con mi camisa bailándote al nivel de los muslos y con los pómulos rojos se había vuelto tan solo una visión, un recuerdo del ayer, algo tan distante, tan doloroso. Al final tú te fuiste primero. Y yo no consigo deshacer las cosas que se quedaron de ti, que tú, voluntariamente, dejaste como pequeñas piedras en el camino para obstaculizarme la vida /y arruinármela tal vez/ Eras una pluma frágil danzando, en el vacío, inmune a la gravedad. Te quería cuidar. Al final, cuando te abracé, te blindaste, atacaste como un ladrón a la espera que caiga la noche para que el inocente sople las velas. Estás más viva que nunca, intangible, incorregible, estás más viva que nunca haciéndote fuerte allá, haciéndote olvidar. Pero no te preocupes. Que todavía tengo un par de canciones como ases bajo la manga. Que todavía tengo manera de salvarme de lo que me pueda llegar a hacer… yo. @Quxtzal
  12. Este layout me parece de lo mejor, súper elegante. Ojalá quede así.
  13. Nunca he sido tan acérrimo de los instrumentos pintados en azul, pero este se ve precioso... ¡felicidades!
×
×
  • Create New...