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Scorch

Nivel Dios
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About Scorch

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  1. Que impotencia la pucha! Te hace poner las cosas en perspectiva cuando vivís estas situaciones. El salario mínimo promedio en Venezuela es de u$s 2.33 mensuales. _Me imagino que un cable debe costar al menos el doble... Impotencia y bronca, eso tengo.
  2. Tremendo el sonido, prolijo, ajustados. Todo bien hicieron. Esa Rikenbacker es hermosa! Será la misma del vídeo de Who'll stop the rain. (Incluso está pintada en la camioneta)
  3. La descubrí hace poco esta canción y me pegó muy fuerte, en algún lugar muy profundo. Me recuerda a ESE momento de tu vida donde todo fue perfecto, todo era como debía ser... porque estaba predestinado a que así fuera, y da la casualidad que fue justo antes de que todo se vaya al demonio.
  4. Semana del 8 de junio.... aún no pude comenzar a escribir. Espero poder hacerlo la próxima. Me siento en falta!
  5. Hermoso todo. La verdad, me encantó. Ojalá puedan hacer más, no nos dejen con la espina clavada!!!
  6. Que bueno che! Festejo estas iniciativas ya que las veo re positivas no solo para distender si no también para demostrar que a la música no la detiene nada! @MHS amigo, te pasaste!
  7. Estoy haciendo todo lo posible para terminarlo esta semana o la que viene.
  8. Está buenísimo..... pensar que estos componentes existen hace años y yo enchufaba a un centro musical por la entrada de Mic..... de haber sabido LPM!
  9. Fuera de joda, algo que termine de descubrir escribiendo este capítulo fue que arranco a un nivel y a medida que voy avanzando es como que entro en calor y no solo me resulta ma fácil, si no que resuelvo mejor las oraciones, me suelto más. No sé si es así para todos o es algo particular mío. Cómo sea, mil gracias por bancarme leyendo lo que escribo y un millón de gracias por la onda!
  10. Gracias Mati. Tenía un par de ideas para esta parte y tuve que pensarlo bastante para elegir cuál redondeaba más. Espero este mes tener cocinada la 5ta entrega.
  11. Lucio, "El Magnífico" CUARTA PARTE 1 El viaje me resultó más largo de lo que recordaba. No se si esto se debía a mi estado de ansiedad o porque en realidad era así de largo. Antes solíamos ir hablando con Alberto, contentos y emocionados por ir a ver a Lucio. Ahora la tensión se podía cortar con un cuchillo. Debo agregar que, si bien Alberto estuvo de acuerdo en realizar este viaje, no se veía nada contento con todo lo que estaba pasando últimamente. Demás está decir que el amaba a su hijo y que iba a hacer cualquier cosa por él, pero esto no quiere decir que lo iba a hacer con una sonrisa en el rostro. -¿Alberto?- le dije casi llegando al orfanato. -Te pido que seas paciente. Necesitamos saber un poco más sobre los padres o la familia de Lucio. Esto nos puede ayudar a entender que puede estar afectándolo.- Él solo asintió levemente con la cabeza. Dejamos el auto en el estacionamiento, cerca de la entrada principal. Me apresuré a bajar del coche así mientras Alberto se ponía el saco, yo despertaba a Lucio que se había quedado dormido en el asiento trasero. Inicialmente pensamos en dejárselo a mi mamá, que al ser viuda y estar mayormente sola, solía disfrutar mucho de la compañía de su nieto. Pero decidimos mejor traerlo con nosotros, así él podía cambiar un poco de aire. Al ingresar al al orfanato, no pude evitar recordar el primer día que fuimos. Lo nerviosos que estábamos ya que la adopción no era muy frecuente y los prejuicios, por mínimos que fueran, se hacían notar. Por suerte nosotros éramos una pareja moderna, progresista. Veíamos la adopción, no solo como la posibilidad de tener nuestra propia familia, si no también la de darle una familia a niños que por algún motivo se vieron privados de tener la propia. Después de todo ellos son el futuro, o eso es lo que siempre nos decía Arturo, el mejor amigo de Alberto cuando se quedaba a cenar en casa con su esposa. Ellos estaban esperando su primer hijo y estaban muy emocionados al respecto. Arturo también fue quien le comentó a Alberto de este orfanato, aparentemente ellos también habían contemplado la opción de adoptar por algún motivo. Nos acercamos a la recepción y nos presentamos. La empleada, que siempre fue muy amable por cierto, nos indicó que esperáramos, que ya nos iban a atender. Pasaron algunos minutos hasta que Susana apareció caminando por el pasillo. Con su paso enérgico llegó rápidamente al vestíbulo y nos hizo señas para que nos acercáramos. Sin mediar palabra, la seguimos hasta su oficina, que para ser sinceros, había cambiado muy poco desde la última vez que estuvimos. -¡Buen día!- nos dijo ella mientras se sentaba detrás de su escritorio. -Me alegra mucho verlos, sobre todo a este hombrecito.- Susana le acercó una mano a Lucio, que al abrirla tenía un caramelo de limón, los favoritos de Lucio. Él, amagó con tomarlo pero se quedó a medio camino y me miró, como preguntando con la mirada si podía tomarlo. Yo asentí levemente con una sonrisa, a lo que Lucio lo desenvolvió, y como por arte de magia lo hizo desaparecer en su boca. -Susana…- empecé a decir, pero ella me detuvo antes de comenzar. -Porque no llamamos a José, el encargado del piso, así lo lleva a Lucio a jugar al patio de recreos. Tal vez algunos de los chicos estén jugando. ¡Siempre hay alguno que madruga.- dijo Susana mientras levantaba el teléfono y discaba alguna extensión. Fueron unos minutos incómodos los que pasaron hasta la llegada de José. Susana parecía una estatua mientras Alberto se acomodaba los lentes por cuarta vez y yo no paraba de acariciarle el pelo a Lucio. Golpearon la puerta y sin esperar respuesta se abrió suavemente. José saludó muy amablemente y miró a Lucio. Este bajó corriendo de su silla a abrazarlo, luego me miró con sus ojos, esos hermosos y expresivos ojos, otra vez como solicitando permiso. -Vayan a jugar un rato.- les dije sonriendo -¡Y pórtense bien eh!- pero ya era tarde, la segunda frase dió con la puerta que ya se había cerrado. -Bueno, vamos a lo nuestro- dijo seriamente Susana. -¿Que le hicieron a mi niño?- 2 La miré un segundo a Susana, luego a Alberto y al final volví a mirarla a ella. -¿Perdón?- alcancé a decir, pero ella me cortó antes de continuar. -Está claro por lo que me dijo en su llamado, que algo le había ocurrido a Lucio. Solo quiero saber ¿A quién tengo que patearle el culo? Estupefacta. Creo que sería la mejor manera de describir como me dejó Susana. Evidentemente detrás de la personalidad amable y dedicada se escondía una persona mucho más combativa de lo que yo hubiera imaginado. -Susana, espera un momento. Déjame explicarte...- comencé a decir pero ella me hizo callar con un ademán de manos. -Nada de nada. Lucio jamás se habría lastimado de esa manera si las autoridades de esa escuela se ocuparan de los niños como corresponde, porque...- Lo que siguió fue un monólogo adornado con algunos insultos y agravios para con las autoridades de la escuela, el sistema educativo y el gobierno en general. Con Alberto intentamos un par de veces interrumpir su verborrágico discurso pero fue en vano, así que desistimos. -... y finalizando creo que ustedes como padres han tenido una actitud responsable con Lucio, por lo que no veo motivos para incluirlos en la carta documento que le voy a enviar a las autoridades de la escuela por intermedio del abogado del orfanato.- -¿Susana? Si me permitís, nosotros en realidad venimos por otro asunto. Con alberto creemos que Lucio puede tener algún problema que no le permite, como decirlo, conectar con otros chicos de su edad.- A esta altura no sabía bien que decir para que Susana no reaccionara de mala manera. -¿Y eso que tiene que ver con el orfanato? Podrían llevarlo a ver a un especialista en estos temas.- La mirada de Susana parecía estar atravesándome por completo. -Creemos que puede haber algún antecedente similar en la familia de Lucio, por lo que…- Susana volvió a interrumpirme. -Señor Alberto, tiene usted una esposa muy inteligente ¿Sabe?- Su mirada lo decía todo. Había descubierto mi intención. -Lucio es un niño completamente normal. Si, ha tenido una infancia difícil y es probable que le cueste un poco confiar en las personas. Sin embargo, y aunque es muy inocente aún, es completamente sano e inteligente.- -Escúcheme Susana- arremetió Alberto -Nosotros sabemos perfectamente como es nuestro hijo, no hace falta que usted venga a comentarlo aquí. Si le estamos pidiendo información sobre la familia es porque creemos que esto nos puede ayudar a que Lucio esté mejor. Queremos que tenga una infancia feliz ya que creemos que es lo mejor para él. De otra manera, no la hubiésemos molestado.- Susana miró a Alberto, me miró a mí, se acomodó los lentes y luego se levantó. Fue hasta un archivador que estaba en un rincón. Abrió el último de los cajones y comenzó a buscar entre las carpetas que tenía archivadas. Luego de revisar unos minutos, volvió con una carpeta en sus manos. Se volvió a sentar en su silla. Dejó la carpeta sobre el escritorio y antes de abrirla nos dijo, apoyando suavemente sus manos sobre ella. -Esto que estoy haciendo, no es lo correcto. No está bien. Lo hago simplemente porque, en todo el tiempo que los conozco, pude ver el amor sincero que sienten por Lucio. Y hoy lo han vuelto a demostrar. Es por eso que les voy a mostrar su pasado. Sin mediar más palabras Susana abrió la carpeta y nos entregó su contenido. Solo eran tres páginas. La primera era el acta de nacimiento de Lucio, nosotros ya teníamos una copia certificada que a fines prácticos cumplía la misma función. En la segunda hoja había una ficha con los nombres de los padres de Lucio. También había datos de sus respectivas edades, domicilio y fecha de defunción. Esto último era algo que con Alberto ya nos temíamos. ¿Quién puede abandonar a un niño tan pequeño? La tercer hoja no era una hoja en sí, era un recorte de un diario. En el mismo se podía leer como una familia había sido brutalmente asesinada y luego su casa incendiada hasta los cimientos. Este recorte mencionaba también a un único sobreviviente, me imagino que se refería a Lucio. -¿Entonces Lucio…?- alcancé a decir antes de ponerme a llorar. -Si, Lucio- Alberto me abrazó suavemente mientras le decía a Susana. -No teníamos idea. Es decir, sabíamos que algo malo había pasado, pero nunca imaginamos… esto.- -Nunca se nos dijo demasiado. Al parecer la policía no encontró casi nada entre los restos de la casa, solo a Lucio que estaba sentado en la vereda, al lado de un árbol que había en la puerta de la casa. Hubo una investigación, pero no hubo arrestos y con el tiempo todo se fue diluyendo. Lucio creció aquí y esto es todo lo que conoce. En lo que a él respecta, ustedes son sus primeros padres.- Le devolvimos la carpeta a Susana y nos quedamos unos instantes en silencio. Esto era muy fuerte, muy pesado. El ruido de unos pies corriendo por el pasillo, fuera de la oficina, nos devolvió a los tres a la realidad. -Bueno, ahora lo saben.- nos dijo Susana mientras recuperaba la compostura. Ella también estaba visiblemente conmovida por el recuerdo. -Lo que sea que tenga Lucio, lo van a tener que descubrir por sus propios medios. Aquí no tenemos más respuestas que brindarles. Ustedes saben que siempre tendrán las puertas abiertas para que Lucio venga cuando quiera, pero esto es un tema zanjado.- Nos acompañó hasta la puerta de su oficina, y justo en el momento que se proponía a despedirnos, sonó su teléfono. -Los despido aquí, parece que me necesitan en otro sitio.- dijo señalando por encima de su hombro el aparato que sonaba. -Lucio está en el patio de atrás, seguro jugando con José o con alguno de los otros chicos. Mucha suerte.- 3 Encontramos a Lucio en el patio, como bien nos indicara Susana. Estaba jugando con dos niños a la pelota. Se ve que la estaba pasando muy bien, porque estaba bastante sucio y desalineado. Me hizo acordar a lo que siempre me decía mi mamá “...dejalo que se ensucie, que se divierta. ¿Sabés como te das cuenta si un chico la pasa bien? porque vuelve todo sucio a la casa…” Recordar a mi madre, me reconfortó un poco. Me dió una sensación de normalidad. -Disculpen ¡Ejem!- nos interrumpió José. -Se lo ve bien a Lucio. Está más alto y por lo que me contó le gusta su nueva casa. Me dijo que tiene un cuarto propio y que va a una escuela enorme, con muchos chicos y chicas.- -Si, bueno. Lucio está muy bien por suerte, gracias por preocuparse y cuidarlo este rato.- Le respondió Alberto a José. -Luciooooooo- comenzó a gritarle para llamar su atención. -Vamos que nos vamos- -Bueno !Ejem¡ Si me permiten, me gustaría comentarles algo.- Alberto y yo nos miramos un instante y le contesté a José. -Si, como no.- Bien, bueno… como empezar. ¿Me imagino que saben que Lucio y yo somos muy buenos amigos, verdad?- -Si, si. Lucio nos contó alguna vez que usted lo ayudaba con algunas tareas y eso.- dije tratando de evadir un poco el tema. No estaba de ánimo para hablar en ese momento. -Bueno !Ejem¡- José hizo un ademán de sacar un pañuelo del bolsillo, pero se interrumpió a mitad del movimiento. -Perdonen, a veces me pongo un poco nervioso con las personas.- -Bueno… les decía. Lucio y yo somos grandes amigos, y me contó que últimamente estaba teniendo algunos problemas en la escuela. ¡Ah! Y también que se había roto un vidrio o algo así, no le entendí muy bien.- José trataba de ser claro, pero no teníamos idea de que es lo que trataba de decirnos. -Si, bueno. Ya pasó todo eso, ahora él está bien- -¡No, no lo está!- dijo José muy firmemente. -Está pasando de nuevo.- -¿De que habla?- lo inquirió Alberto, un poco molesto. -¡Explíquese!- -¡A Lucio lo están atacando otra vez!- -¿De que está hablando?- le dije. -¿Quién está atacando a Lucio?- -¡Son las sombras señora! Ellas quieren el alma de Lucio.- 4 Sin mediar palabra, Alberto le propinó un empujón a José que lo desestabilizó por completo, haciéndole perder el equilibrio. -¡Aléjese de mi familia!- Lucio, que en algún momento se había acercado a nosotros, comenzó a llorar y a pedir que no le hiciéramos nada a su amigo. -¡Papi, papi!- decía. -No le pegues, él es bueno.- A todo esto, yo que no podía entender del todo que era lo que estaba pasando, solo atiné a sostener a Alberto para que no se le abalanzara encima al indefenso hombre que yacía en el piso intentando levantarse y alejarse a la vez, no pudiendo hacer ninguna de las dos cosas. -Sacalo de acá porque lo reviento- dijo Alberto muy nervioso, pero notablemente más calmado que antes. Era extraño que Alberto reaccionara así, pero teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, no lo se tal vez ese fue su punto de quiebre. Me apresuré a tomarlo por el brazo y a llevarlo a él y a Lucio hasta el coche. Ya era hora de que nos fuéramos de ahí. -¡Alberto, vámonos por favor!- le supliqué mientras lo llevaba, no sin algo de esfuerzo. Del otro lado lo tenía a Lucio, que no paraba llorar tironeándome del pullover. Seguimos caminando en dirección a las oficinas del orfanato, ya que si o si teníamos que pasar por ahí de salida. José ya se había levantado y nos seguía por detrás, manteniendo una distancia segura. -Escúchenme !Ejem¡ Es muy importante.- José parecía un demente, entre el tic nervioso en forma de tos y lo desaliñado que estaba luego del revolcón por el pasto del parque. -La magia es lo único que las detiene. ¡Cuidelo de las sombras señora!- Alberto se dió vuelta como para encarar de nuevo a José, pero este se fue corriendo para el lado del parque. -¡Rajá de acá! ¿Me escuchaste? ¡Rajá!- Seguimos caminando hasta la recepción, y salvo por una o dos personas, no nos cruzamos con nadie. La oficina de susana estaba cerrada y no parecía indicar que haya escuchado nada de lo sucedido. Claro que estábamos a más de 100 metros del patio. El orfanato estaba situado en un predio muy amplio. Al pasar por la recepcionista, la saludamos con un ademán y seguimos rápidamente hacia la salida. El clima había cambiado y el invierno parecía más recio que nunca, en más de un sentido.
  12. Yo admiro mucho quien es un apasionado por lo que hace, y al ver tus laburos se nota que no solo cuidas los materiales que usas, sino que también la estética a la hora del diseño. Yo laburé unos 13 años en electrónica y luego me pase a mi pasión, sistemas. Y trato de llevar esa pasión a todo lo que hago!
  13. Si es verdad, en esa época era muy famoso. Yo me recibí en el '94 y si bien era una sombra de lo que fue, hoy en día debo reconocer que aprendí muchísimo.
  14. ENET N28 República Francesa A.K.A "El Cuba"
  15. Es hermosa la electrónica. Recuerdo que en el secundario nos hacían calcular la caída de tensión sobre una resistencia, en un circuito con 16 transistores, teniendo solo la tensión de alimentación y algunos valores sueltos de los componentes del circuito. Tenía pesadillas, pero que lindo que era LPM!
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