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En el blues, la amplificación y distorsión para la armónica se puede considerar como una técnica que forma parte del propio instrumento y es algo que se viene haciendo desde los años 50 creando un agradable sonido conocido desde entonces como estilo "Chicago". En algunos casos y artistas la "calidad" y maestría de las interpretaciones eran superiores a las guitarras eléctricas de aquella época.

Aunque La variedad de micrófonos es enorme, así como la combinación micrófono-amplificador, y cada uno tiene su propio registro de frecuencias dando sonidos y tonos diferentes, en realidad estamos hablando de un "efecto" más a añadir que ni mejora ni empeora nuestra técnica porque en primera instancia y ante todo está nuestra forma personal de tocar, si uno no toca bien, el micrófono no lo va a arreglar ni a mejorar y si uno es un virtuoso, al micrófono sonará genial.

Actualmente las combinaciones micrófono-amplificador, asi como la adición de efectos, son de una variedad enorme. No todos los micrófonos trabajan "bien" con todos los amplificadores, existen combinaciones "buenas" que dan ese sonido típico estilo Chicago blues, pero es algo siempre subjetivo y cada uno tiene sus preferencias, además no solo depende del equipo sino de la técnica personal de cada uno.

El uso de micrófonos para amplificar la armónica y crear ese tono especial para el blues requiere al igual que todo de mucha práctica. En la mayoría de las veces el éxito en crear ese tono especial consiste en un adecuado sellado de micrófono - manos - armónica. El sonido queda atrapado en el hueco que formamos con nuestras manos y se distorsiona de forma natural saturando al micrófono. Abriendo o cerrando el sellado se consiguen gran variedad de cambios de volumen, timbre y color en el tono.

Los amplificadores que mejor sonoridad tienen son precisamente los de aquella época (años 40-50), con aquel sondo inigualable de las válvulas de vacío, de uso preferente hoy día junto a los más modernos de estado sólido, transistorizados. El uso de válvulas o tubos crean en la salida de baja frecuencia de los amplificadores unos armónicos más ricos y cubren un espectro más amplio de frecuencias (incluso inaudibles) que los modernos. Los procesadores digitales de efectos de hoy en día intentan imitar la sonoridad de aquellos primeros amplificadores incluso con programas específicos para los modelos más famosos (p.ej. los Fender de los años 50-60).

En los amplificadores para instrumentos el efecto final que queramos conseguir es una interrelación entre volumen, ganancia o distorsión y tono (agudos - medios - graves). El tono, a diferencia de los equipos musicales caseros, no es independiente. Si subimos los agudos, afectará a las demás frecuencias (graves y medios) y a la inversa. En términos generales, para la armónica blues, los tonos graves se suelen enfatizar, reduciendo al mínimo los agudos. El control de ganancia y el de volumen estan también interrelacionados e interactúan para conseguir el volumen final. Todos estos ajusten determinan al final que efecto queremos conseguir y a cuanto volumen sin que se produzcan acoples del micrófono (feedback o el famoso y molesto pitido).

 

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Buegeleisen & Jacobson "The Amplitar" (mediados de los 40)

5 W, altavoz de 8". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- RCA Brown-Bullet

- Electro Voice 638

 

 

 

Gibson GA-30(1948)

15 W., 2 altavoces: 1x8" y 1x12". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Astatic JT-30

- RFT DM-2412N (Made in East Germany)

 

 

Dynacord DA-15 (1952)

10 W., altavoz de 10". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Electro Voice 664

- Peiker PM 13 (Alemania)

 

 

Gibson GA-6 (1954)

10-15 W., altavoz de 12". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Shure 707A Serial No:5216 late 40's

- Custom Turner 254 de Helge Tallqvist

 

 

Masco MU-5 (1954)

5 W., altavoz de 8". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Vintage Shure 520

- Astatic T-3S

- Shure 540S

 

 

Dynacord KV-6 (1954)

5-10 W., altavoz de 8". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- RCA bullet mic 40-50's (?)

- Electro Voice 606

 

 

Fender "Deluxe" 5E3 (1956)

15 W., altavoz de 12". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Turner 254-C

- American D4-T

 

 

Fender "Pro Junior" (1994)

15 W., altavoz Eminence de 10". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Astatic JT-30 (principios de los 80)

- Beyer M55 (finales de los 60)

 

 

Gibson GA-8 Discoverer Gold Edition (1961)

9 W., altavoz de 12". En el vídeo se prueba el amplificador con los siguientes micrófonos:

- Shure Commando modelo 430

- Hohner Bluesblaster

- Vintage Shure 707A Grey Bullet

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