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-Raúl ! Puede ser otro Martini ? – Desde el otro lado del mostrador, Raúl asintió y comprendió que la mesa que yo ocupaba, ya quedaba, de ahora en mas, disponible.

Adiós a las muzzarelas, a la fainá y al vaso frio de moscatto. Si los planetas se alineaban, esto podía continuar en otro lugar, mas cerca de las penumbras y de un espumante champagne.

 

-Hoy tuve clases hasta tarde, así que casi siempre aprovecho a venir por acá, comer algo y seguir de largo. Estudio Medicina. Y vos ?

-Yo estoy acá nomás, en Odontología. Acabamos de tener una presentación especial y no tuvimos opción, era hasta terminar. Por suerte es viernes, no doy más…

En que año estas? – me preguntó.

-Estoy en cuarto, un poco rezagado, digamos que la estoy cursando con calma. Acabo de tomarme un par de meses para cumplir con un viaje postergado y me cuesta recuperarme para volver a remontar. Vos?

-En tercero, hasta ahora todo bien, pero me cambian varias veces el horario y se me complica un poco con el trabajo en el hospital. Trabajo en el Mitre, dentro de todo cerca, me da la posibilidad de salir corriendo y cumplir un poco acá y allá.

Y por donde estuviste de viaje?-

-Tenía una materia pendiente con Canadá. Quería conocerla hace tiempo y no encontraba el momento. Hace un par de meses atrás, un amigo me comentó que en su agencia de viaje, habían salido unas ofertas interesantes, a pagar a los premios y no lo pensé demasiado, me mandé ! Saqué pasaje sin escala a Vancouver BC, para conocer una del as ciudades mas lindas de la costa oeste. Si bien teníamos algunos puntos de interés acordados, había un montón de cosas que por referencia del boca en boca, teníamos ganas de incluir, así que nos pusimos a planificar un poco.

La idea desde un principio era la de tomar Vancouver como punto de partida y desde allí , descender por la costa oeste hasta llegar a California, dalre lugar a Seattle, Los Angeles, San Francisco, lo que pudiésemos abarcar, hasta donde la guita nos dejara llegar… Suena loco no?-

 

 Noté que ella me miraba sin hablar, contemplando esa pasión y desenfreno que había transmitido mi relato. Mágicamente, me sentía hablando con alguien que quizás, hubiese conocido hace tiempo, quizás en otra vida, que podía comprenderme con solo escucharme, sin mucha explicación, siendo yo mismo, espontáneo y franco, claro y sincero.

 

La manera en que apoyaba su muñeca en la mejilla, me daba pié para seguir hablando, como quien observa desde su silla el pasaje de la multitud apurada a ningún lado, el constante flujo del tiempo detenido por la propia mirada, dedicada a contemplar aquellas cosas peculiares, o que rara vez nos pasan.

Aspiraba y exhalaba, se mantenía, relajada y con atención a mis palabras.

 

Por mi parte, una sensación de calma, raramente encontrada en situaciones semejantes, me invadía, en forma proporcional y consecuente con una atracción casi instantánea hacia Leila, quien solo atinaba a sonreír, tomar un trago de Martini o continuar pitando aquel cigarrillo que había comenzado.

 

-Ah bueno… no creas que sos el único… yo también me pude escapar alguna vez.

Pero lo mío fue hacia Europa, haciendo Paris, Londres y Bruselas, con dos amigas copadas, con ganas de cargar un poco las pilas y cambiar un poco de aires…

Junté los sueldos del sanatorio Mitre de aproximadamente un año, las guias de viajero de cada ciudad. Marisa, una de mis amigas, se encargó del alojamiento en los hosteles y Fabiola, rescató de un montón de páginas los lugares que podíamos visitar, con preponderancia por los que eran gratis o los que podíamos garronear.

 

Hablaba y se le iluminaba el rostro, se la veía feliz, suelta, cómoda.

Podía se mi propia sensación, o bien podían ser los Martinis, diría Raúl.

La escuchaba y disfrutaba ver como sus ojos se paseaban por el bar, buscando imaginariamente en su memoria, los lugares que mas recordaba, a Marisa, a Fabiola y vaya a saber cuantas historias más, que aun no contaba y otras cientos de tantas, que terminaría por callar.

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